sábado, 10 de noviembre de 2012









            ¿Por que elegir pan biológico?


El pan es uno de los alimentos más conocido y consumido en el mundo. Gracias al trabajo de verdaderos artesanos que elaboran pan biológico de levadura madre, el consumidor puede recuperar el sabor original y la calidad energética y organoléptica que la industria convencional ha hecho desaparecer. 


El pan es uno de los alimentos más conocido y consumido en el mundo. Gracias al trabajo de verdaderos artesanos que elaboran pan biológico de levadura madre, el consumidor puede recuperar el sabor original y la calidad energética y organoléptica que la industria convencional ha hecho desaparecer.

El pan biológico se elabora a partir de: harina integral completa (harina + salvado + germen) obtenida de la molienda de granos de trigo de cultivo biológico; en dicha harina integral encontramos: el endospermos, compuesto principalmente por el almidón (hidrato de carbono) y el gluten (proteína); el salvado (cascarilla) que es la parte más externa y rica en fibra; y el germen, de donde nacen las raíces y el tallo y que lo convierten en la parte más nutritiva. Todos estos elementos hacen que la proteína de la harina integral sea de mayor calidad biológica que la proteína de la harina blanca.

La verdadera levadura madre se obtiene amasando harina de trigo de semillas de variedades panificables, cultivadas biológicamente, agua depurada y sal marina. La masa se deja en reposo para su fermentación. La levadura madre realiza una predigestión del pan que facilita una mejor asimilación de los nutrientes, a la vez que protege la flora intestinal. Este pan tiene más sabor, un sabor distinto, más ácido, y se conserva fresco durante más tiempo.

El pan biológico es una indiscutible fuente de fibra, vitaminas, minerales, hidratos de carbono y proteínas, indispensables para tener una buena salud. El salvado, eliminado en el pan convencional, es óptimo para eliminar el estreñimiento; tiene también la capacidad de absorber el colesterol y sustancias tóxicas ingeridas a través de los alimentos, con lo cual se convierte en un óptimo desintoxicante.

CLAVES PARA UN BUEN PAN:
  • La levadura madre es susceptible de ser contaminada por otras levaduras por lo que no se debe añadir nunca a la levadura madre levaduras prensadas ya que esto da lugar a alteraciones considerables en la calidad de la fermentación; es por ello que se recomienda no amasar en el mismo lugar panes biológicos y convencionales.
  • La levadura madre se debe renovar cada cierto tiempo para evitar degeneraciones y contaminaciones que disminuyan la calidad del pan.
  • El horneado a 200º C dura aproximadamente 60 minutos. Los hornos más indicados son los de leña pero de no tenerlos se debe optar por los de calefacción indirecta.
  • Cuando el pan sale del horno se debe dejar reposar. Lo ideal es consumirlo 10 o 12 horas después de la cocción. 

PAN CONVENCIONAL
Del pan que elaboraron los egipcios hace miles de años, cociéndolo entre dos piedras previamente calentadas, ya no quedan más que recuerdos emanados de viejos hornos o deteriorados molinos. La industria se ha encargado de minimizar los procesos para producir grandes cantidades en el menor tiempo posible y a bajo costo, haciendo uso de más 100 aditivos, además de coadyuvantes, semillas híbridas, fertilizantes químicos y ahora, también, levaduras transgénicas.

A partir del siglo XVII empezó a desgenerarse la elaboración del pan con la sustitución de la levadura madre por la levadura de cerveza; la invención de la molienda con cilindros en lugar de muelas, que hicieron que se fuera desechando el germen y el salvado. Después vino la siembra de trigos híbridos y estériles; métodos de fertilización química de los cultivos que han dado lugar a harinas poco panificables, origen de la utilización de coadyuvantes y aditivos. En suma, un pan que en nada se asemeja al alimento que crearon los egipcios hace miles de años.

El pan que se consume actualmente contiene poca calidad nutritiva porque con el refinado de la harina ha perdido el salvado y el germen así como la fibra alimentaria, cuya escasez es la causa del estreñimiento que padecen miles de personas.

Las harinas blancas con las que se elaboran el pan convencional tienen un 100% menos de vitamina E, 84% menos de piridoxina, 80% menos de tiamina, 77% menos de biotina y niacina, 78% menos de ácido fólico, 67% menos de riboflavina, 50% menos de vitamina B5, 74% menos de potasio, 75% menos de magnesio, 85% menos de manganeso, 70% menos de fósforo y 76% menos de hierro. Como si fuera poco, también pierden el 50% de zinc, el 84% de manganeso, 74% de cobre y 60% de calcio.

Asimismo, las harinas que se encuentran en el mercado pueden contener residuos tóxicos procedentes de los tratamientos de los tratamientos fitosanitarios, efectuados tanto en el campo como durante el almacenamiento. A esto se suma el engaño de muchos fabricantes que ofrecen pan blanco pero con un añadido de salvado que no procede de la misma harina ni en la proporción adecuada, además de fermentarlo con levaduras industriales, carentes de germen.

El etiquetado es otro factor negativo pues muchos de los aditivos aplicados en la preparación de las harinas no aparecen mencionados en el envase del producto final, como es el caso del bromato de potasio que, pese a su prohibición sigue siendo utilizado.

Tiempo, la excusa de siempre
Los principales problemas de la agroindustria parten de la necesidad por reducir los tiempos. Por ejemplo, la velocidad con que se hace y se consume pan hoy en día, no permite dejar la masa en reposo para su fermentación. Es por esta razón que la industria usa aditivos para agilizar el proceso. Las levaduras convencionales tienen como finalidad la gasificación de la masa, impidiendo la fermentación completa de la misma debido al corto período entre la preparación de la masa y su cocción, ocasionando una gran cantidad de dióxido de carbono.

La separación de las cascarillas y el germen de trigo para favorecer la conservación de la harina es otro gran error porque la desnuda de sus principales nutrientes.

Para lograr la estandarización del color se agregan blanqueadores como el peróxido de benzoilo o el óxido de cloro que aseguran un máximo blanqueado en 32 horas, que en un proceso natural puede durar varias semanas. Así mismo, la mecanización de los procesos ha ocasionado que la masa circule por diferentes máquinas, equipos, cintas transportadoras…lo que a su vez ha provocado la aplicación de todo tipo de aditivos con funciones emulsionantes, estabilizantes, emulgentes y gelificantes para suavizar esta mecanización. A esto se suma el uso de antioxidantes, reguladores de pH, conservadores, gasificantes, humectantes y otros aditivos, bajo el amparo de la legislación que siempre ha seguido el ritmo de la industria convencional.

En este tipo de panadería se aplican aditivos procedentes de aceites de soja, grasas animales y sebos, como es el caso de los mono y diglicéridos de los ácidos grasos escondidos bajo el nº E 471 y los ésteres de dichos monos y diglicéridos destilados, en especial el E 472. Todo lo "necesario" para que la masa adquiera la tenacidad necesaria para soportar la mecanización.

Además, como la industria ha previsto que el pan dure mucho tiempo en las estanterías, antes de ser envasado se agregan conservantes químicos en la masa, o se fumigan los panes a la salida del horno, o se irradian con rayos U.V., o en túneles con microondas…como para no perder el hilo de la modernidad!

ELABORACIÓN DE LA MASA MADRE
Ingredientes: Dos cucharadas soperas de harina integral de trigo biológico; una cucharada de agua de manantial o depurada (el cloro y otras impurezas presentes en el agua afectan a la levadura madre pudiendo acabar con los microorganismos que la forman) y una pizca de sal marina atlántica no refinada.

Elaboración: Disolver la sal en el agua y mezclar con la harina, utilizando una cuchara de madera o acero inoxidable; dejar la mezcla yapada con un trapo limpio dentro de un recipiente de vidrio, a una temperatura de entre 36 y 37º C. Alas 24 hs. añadir una cucharada de agua y dos de harina, un poco de sal y remover; bajar la temperatura a 20-25º C constantes. 24 hs. más tarde se repite la operación. Se continúan añadiendo las mismas cantidades de harina, agua y sal, reduciendo los tiempos a medida que el volumen de la nueva masa aumenta. Cuando el volumen crece unas cuatro veces desde el añadido anterior, la masa madre está lista para prepara la masa del pan.

Nota: Estas indicaciones son aproximadas dado que la calidad de los componentes, la temperatura y otros factores como humedad ambiental y presión inciden en los resultados.




                               El poder del agua 


Probablemente usted ha escuchado que el agua es vital para la salud. Usted tal vez pueda sobrevivir por seis semanas sin alimento pero definitivamente no va a sobrevivir por tanto tiempo sin agua. Una pérdida de más de 20% del agua de su cuerpo es una amenaza para su vida. ¡El agua es realmente la bebida para la vida!
El agua es la sustancia más abundante en el mundo. El cuerpo humano tiene de 55% a 75% de agua, aproximadamente, y este por ciento va a depender de la composición corporal, edad, género y otros factores. Entre más delgada es un persona más cantidad de agua posee su cuerpo ya que el tejido con menos grasa absorbe más agua que el tejido graso. Es por esto, que los hombres poseen mayor cantidad de agua en el cuerpo que las mujeres, ya que las mujeres tienen mayor cantidad de grasa corporal.
El agua tiene muchas más funciones que solamente satisfacer la sed. Entre sus funciones vitales dentro de nuestro cuerpo se encuentran: regular la temperatura corporal, transportar nutrimentos y oxigeno a las células de nuestro cuerpo, transportar los productos de desecho o desperdicios fuera de las células y del cuerpo, actúa como humectante de la boca, ojos y nariz, es parte de los fluidos corporales, tales como, saliva, sangre, fluidos estomacales y orina, ayuda a prevenir el estreñimiento, entre otras funciones. Al ser necesaria en varios procesos y fluidos corporales, es importante mantenerse bien hidratado en todo momento. El cuerpo necesita 1 ml de agua por cada kilocaloría. Aproximadamente, si tenemos una dieta de 2,000 kilocalorías vamos a necesitar consumir 8 tazas de agua al día.
Existen circunstancias en las que el requisito de agua puede aumentar. Necesitamos consumir más agua cuando nos exponemos a temperaturas extremas, muy caliente o muy frío. Puede escucharse extraño que cuando estemos en temperaturas frías necesitemos consumir más agua. La costumbre es tomar más agua, por ejemplo en verano, que hacer calor. Pero de igual manera, tanto en temperaturas extremas frías y calientes, el cuerpo utiliza más agua para mantener la temperatura normal del cuerpo. El requisito de agua también aumenta con ejercicio o trabajo extremo, durante el embarazo y la lactancia y con síntomas como diarreas, fiebre y vómitos. Si esta siguiendo una dieta alta en fibra se requiere que consuma mayor cantidad de agua para prevenir estreñimiento. Es importante recordar que si se experimenta mucha sed u orina demasiado, visite a su médico ya que pueden ser síntomas de otras condiciones.
Para aumentar el consumo de agua usted puede:
  • En lugar del tomar el tan conocido “coffee break”, consuma agua.
  • Complementar sus comidas o hacer una merienda con agua, leche o jugos sin azúcar añadida.
  • Consumir agua antes, durante y después de hacer ejercicio. Puede consumir también una bebida con electrolitos al concluir el ejercicio.
  • Tener siempre con usted una botella de agua
Las bebidas que contienen cafeína, como el café, té y los refrescos, no son buena fuente de agua ya que actúan como un diurético y causan pérdida de liquido a través del aumento en la orina.


 Mantenga su Salud Comiendo Gourmet







La alimentación saludable y la cocina gourmet pueden muy bien ir de la mano. Todo depende de tres factores fundamentales: el tipo de alimento que consumimos, la forma en que lo procesamos y las cantidades que ingerimos...

Nos han pedido que escribamos de salud y nutrición sin sacrificar la calidad de la cocina gourmet. Un tema interesantísimo, ya que existe la creencia popular que todo lo sabroso mata o engorda.

La realidad es otra. La alimentación saludable y la cocina gourmet pueden muy bien ir de la mano. Todo depende de sus tres factores fundamentales. Como se ve, hay distintas variables y enfoques que le podemos dar al tema de la salud y nutrición, con criterios de cocina gourmet.

Antes debemos conocer que hay varios aspectos que influyen en nuestra salud. Primeramente están: la herencia o factor genético, que en muchos casos determina el tiempo de vida o tipo de enfermedad que heredamos; luego tenemos el entorno, que influye en los hábitos que adquirimos, el tipo de aire que respiramos, así como el agua que bebemos; después la cantidad y el tipo de ejercicio que hacemos y finalmente la nutrición que está conformada por los alimentos que consumimos.

Este espacio semanal ha sido creado para tratar temas del arte culinario y de la gastronomía en general, por lo que solo abordaremos el tema nutricional, dejando los otros aspectos que influyen en nuestra salud a los especialistas de la materia.

Comenzaremos entonces por preguntarnos ¿Qué es una dieta saludable?. Una dieta saludable debe tener un equilibrio entre la comida que se consume y las calorías que se gastan en la actividad física, haciendo hincapié en la ingesta de alimentos variados de los siguientes grupos: Cereales (cereales enteros, pan, pasta, avena, galletas y arroz, etc.); Verduras (brócoli, espinaca, zanahoria, batata, guisantes, vainitas, etc.); Frutas (todas); Leche (yogures y productos lácteos bajos o libres de grasas); Carnes Magras y Huevos (carnes rojas, aves, pescados, huevos, etc.); y Frijoles (arvejas, lentejas, garbanzos, todo tipo de frijoles, nueces, etc.). Por supuesto que la dieta debe ser baja en grasas saturadas, grasas hidrogenadas, colesterol, sal (sodio) y azucares añadidos.

Conociendo esta información y partiendo de la idea de que los alimentos están disponibles a nuestra elección en el supermercado, entonces lo que seleccionamos cuando compramos y lo que hacemos con ellos antes de ingerirlos, determina el tipo de cocina que vamos a obtener con ellos o agrega o disminuye valor nutritivo al plato preparado, lo que sin duda influye en la calidad de vida, en la buena salud y en la calidad de lo que comemos. La idea fundamental de esta reseña es mostrar que es posible, comer saludable, rico, sin sacrificar la calidad gourmet, es decir, podemos comer exquisito, sin dañar nuestro cuerpo y sin ganar peso. El asunto está en la escogencia de los alimentos y en la forma de cocción empleado en su preparación.

La alimentación sana nos ayuda a prevenir ciertos tipos de enfermedades como el cáncer, problemas cardiacos, diabetes y muchas otras dolencias. A su vez la forma en que preparamos los alimentos, determina su contenido nutritivo. Al pelar las frutas y verduras eliminamos vitaminas y elementos minerales que se encuentra bajo la piel; la alta temperatura, destruye las vitaminas, los minerales y hacen que los alimentos se resequen, además de encogerse; las grasas y los aceites - salvo el aceite de oliva - retrasan el proceso digestivo, agregan calorías en exceso y suben el colesterol y al hervir los alimentos, se disuelven los minerales solubles en el agua, que luego terminan en el bajante del fregadero, aparte de que pierden sabor y color, consumiendo el bagazo de los alimentos. 




         Diez postres saludables 




Poder disfrutar de sabrosos postres y no echar por tierra nuestra dieta ni nuestra salud ya no es incompatible. Frutas, cremas, helados, yogur… ya puedes deleitarte con todos ellos sin pensar en la báscula.

Estar a dieta o ser diabético limita, y mucho, el consumo de dulces y de postres. Sin embargo, si elaboramos éstos con unos ingredientes específicos, sustituimos el azúcar por edulcorante y seguimos unos fáciles consejos, podemos disfrutar de auténticas delicatesen sin ningún problema. Aquí van algunas claves maestras.
Cremas sabrosas
Si hay un dulce prohibido en las dietas, por su alto contenido calórico, es la crema. En general, las mousses y otros alimentos de textura cremosa suelen contener nata y mucha azúcar. Por ello son alimentos prohibitivos en dietas. Sin embargo, es posible disfrutar de ellas sin temor a la báscula.
Para tomar fuerzas para la jornada nada mejor que hacerlo con una bebida sabrosa que endulce tu día como esta Moussse de café light. Elaborada con leche desnatada, queso para untar light y edulcorante, entre otros ingredientes, mantiene el sabor y la textura cremosa de una mousse tradicional pero sin las calorías que éstas suelen aportar.
Lo mismo le ocurre a esta Crema de chantilly. El queso de untar light vuelve a ser uno de los ingredientes estrella. Esta vez, combinada con huevo y vainilla, además del edulcorante. Muy fácil y rápida de elaborar, esta crema es idónea para acompañar a los postres, sobre todo a las frutas, y formar así un bocado exquisito.
También como perfecto acompañante de frutas, tartas e, incluso, de budines, puedes optar por esta Crema de limón light. Se trata de un dulce cuyo principal protagonista es el zumo de limón, por lo que aporta numerosas vitaminas, minerales y sustancias de acción antioxidantes muy beneficiosas para el organismo. Además, al haber sustituido el azúcar por edulcorante, de nuevo, este postre puede ser consumido sin problemas por las personas que padezcan diabetes.

Tradicionales y sanos
Disfrutar de postres de toda la vida sin saltarse la dieta también es posible. La mejor prueba de ello la tienes en este Bizcocho Light, igual de sabroso que el de siempre pero con la mitad de calorías. La leche desnatada y el edulcorante son las claves de este postre idóneo para desayunos y meriendas. Al no contener azúcar ni harina de trigo vuelve a ser una alternativa sabrosísima para las personas con diabetes, para los celíacos, así como para los que estén llevando a cabo una dieta de control de peso. Eso sí, como en todo, no debe abusarse.
Otro postre tradicional del que se puede disfrutar sin cargo de conciencia es este Flan de coco. A pesar de que ésta es una de las frutas más calóricas, el agua que contiene apenas posee grasa ni calorías, por ello es un producto idóneo para recetas light. Además, esta agua es rica en sales minerales beneficiosas para la salud.
Si eres de los que sienten pasión por el pan, este Budín de pan integral será el postre perfecto. Gracias a la sensación de saciedad que provoca este tipo de pan y a su alto contenido en fibra, que favorece el tránsito intestinal, este postre es un buen aliado para el control del peso. Además, pueden acompañarse de mermelada dietética, y añadírsele ingredientes al gusto como pasas de uvas o cremas bajas en calorías. 
Frutas muy dulces
La fruta, a pesar de ser un postre muy sano, nutritivo y sabroso, no siempre se toma con facilidad. Los más pequeños de la casa suelen ser los más reticentes a ellas. Aquí te proponemos un par de recetas que, además de ser bajas en calorías, son muy sanas y sabrosas.
Una de ellas es esta Ensalada de frutas y yogur, un plato en el que se mezclan frutas como el kiwi, la pera o el melocotón, entre otros, y yogurt. Se trata pues de un postre completo pues a los minerales, fibra y vitaminas que aportan las frutas se suman las proteínas y el calcio que aporta el yogur.
La otra receta es la Brocheta de frutas, un postre muy atractivo visualmente con el que los niños, además de alimentarse, se divertirán. El aporte de vitamina C en este postre es evidente gracias a la presencia de frutas como las fresas y el kiwi.
Helados también light
Para muchos, estar a dieta y renunciar a dulces como los helados es uno de los pasos más difíciles. Ahora que se acerca el buen tiempo más aún. Una opción para seguir disfrutando de ellos es elaborarlos en casa, como este Helado de té verde bajo en calorías. Además de suponer una original forma de tomar esta infusión, es una alternativa a los sabores tradicionales y apenas contiene calorías, aunque sí bastantes proteínas gracias a los huevos con los que se elabora.
Y si eres de los que prefiere los sabores tradicionales aquí tienes este Helado de fresa light. Un bocado perfecto para terminar un comida sana, nutritiva pero sin apenas calorías.

sabias que !!



                                                             Sabias que











Si existe un aspecto de nuestra vida especialmente sensible al rumor y el mito, ése es sin duda la alimentación. Al ser algo que nos afecta a todos los seres humanos, al ser un hecho universal, cada país, cada pueblo, cada familia, tiene sus propias leyes y reglas respecto a cómo comer, muchas de ellas carentes de base científica. Si entramos en el apartado de las dietas, nos encontramos con que la rumorología campa a sus anchas, con los consiguientes perjuicios para la salud. No te fíes de los refranes populares y de las viejas tradiciones: aquí te desvelamos verdades y mentiras sobre el mundo de la nutrición, para que aprendas a comer realmente sano.

1. El café deshidrata. Falso.


No existe ningún estudio médico que demuestre que el café deshidrate. Es cierto que la cafeína es diurética y que, en altas dosis, puede aumentar las visitas al cuarto de baño, pero no más que cuando nos excedemos bebiendo agua. "Hay personas a las que el café les produce un efecto diurético e incluso laxante, pero para que deshidrate tienes que tomar muchos cafés", nos explica la Dra. Sánchez-Albornoz, médico especialista en nutrición y dietética de Instimed. Cada vez más investigaciones científicas demuestran que el café, en su justa medida (2 ó 3 tazas diarias), es beneficioso para la salud. Es un potente estimulante que activa nuestra percepción y la actividad intelectual, además de ser antioxidante, reducir el dolor de cabeza y ser muy rico en minerales como potasio, calcio y magnesio.


café y zumo de naranja

2. Si tomas algo después de la leche, sienta mal. Falso.

 "Después de la leche nada eches", reza el refrán. Es cierto que la lactosa puede provocar problemas digestivos a determinadas personas, incluso producir intolerancia, pero eso no significa que la leche se vaya a "cortar" si tomamos otro alimento después de ella. Se trata, sencillamente, de una cuestión cultural, ya que, al final de cada comida, todos los alimentos acaban mezclándose en el estómago. "Se trata, más bien, de una forma de ordenar las comidas. Al ser la leche un protector gástrico y calmante, nos ayuda a hacer las digestiones más fáciles", asegura la Dra. Sánchez-Albornoz.

3. Los huevos crudos alimentan más que los cocinados. Falso

A pesar de que los deportistas abusen de ellos pensando que mejorarán su estado físico y musculatura. No sólo podemos sufrir una salmonelosis, debido a las bacterias presentes en los huevos crudos, sino que los nutrientes del huevo se aprovechan mucho mejor si éste se ingiere cocinado. "No sólo no alimenta más, sino que no todo el mundo lo tolera", nos asegura la especialista. "Un huevo cocido, escalfado o a la plancha alimenta igual y está más rico".

huevos

4. La cerveza engorda. Falso.

 Es de sobra conocido el mito de la 'barriga cervecera', sin embargo, es bastante injusto con esta bebida milenaria elaborada a partir de cereales. De hecho, la mayoría de nutricionistas coinciden en que el consumo moderado decerveza es beneficioso para la salud. Tanto es así que recientemente se ha incluido, con el vino, en la pirámide de alimentación saludable. Un par de cañas nos proporcionan hidratación inmediata, ácido fólico, fibra soluble y antioxidantes, además de contribuir a mejorar nuestra salud cardiovascular. Además, es diurética, depurativa y sólo tiene 90 calorías, bastante menos que un refresco de cola o de naranja. Sánchez-Albornoz puntualiza: "con la cerveza es como con todo, en dosis excesivas, claro que engorda. Todos los días, tres o cuatro cañas es excesivo, y cuidado con la tapita".


5. Los alimentos integrales adelgazan.

Falso. Las harinas y cereales integrales tienen prácticamente las mismas calorías que los productos refinados, sin embargo, son más sanos los integrales por su alto contenido en fibra y minerales. "No adelgazan, sino que, al contener más fibra, regulamos la función intestinal y eliminamos más toxinas. Además, al ser saciante, evitamos comer más cantidad", añade la dietista.


alimentos integrales

6. Salir de tapas engorda. Falso.

Esta costumbre tan castiza se ha convertido en prohibitiva para la mayoría de personas que están a dieta, fundamentalmente por una elección errónea de las raciones. Existen en las cartas de los bares muchas tapas que podemos comer sin preocuparnos del régimen. Para picar, la Dra. Charo Sánchez-Albornoz nos propone sepia a la plancha, mejillones a la vinagreta, boquerones en vinagre e incluso cantidades moderadas de jamón, lomo y queso.Todas estas elecciones son equilibradas para una persona que lleve a cabo una dieta estándar y son tan sabrosas que se pueden compartir sin mayores problemas con los amigos.

Además, en la mayoría de los locales ya empiezan a incluir ensaladas variadas para completar un menú sano y equilibrado también fuera de casa. "Irte de tapas no tiene por qué engordar, lo que engorda son los malos hábitos".

7. La fruta, como postre, engorda. Falso, pero con matices.

Los dietistas suelen recomendar comer la fruta fuera de las comidas, nunca como postre, pero eso no significa que de esta manera "nos vaya a engordar". La comamos antes, durante o al final de la comida, la fruta tiene siempre el mismo aporte calórico. Sin embargo, según la especialista de Instimed, "para una persona que esté a dieta, los azúcares de la fruta pueden interferir con el buen efecto que nos hacen otros ingredientes de las comidas. Por eso, nosotros colocamos la fruta, que es indispensable en la alimentación, donde más beneficio hace, que es de desayuno, merienda o sólo cena de fruta". Por otra parte, la mayoría de nutricionistas suelen aconsejar tomarla antes de comer o entre horas porque tiene un alto poder saciante, pocas calorías y es muy nutritiva. ¿Qué mejor snack para matar el gusanillo que una pieza de fruta?

fruta


8. Para bajar de peso, es importante hacer cinco comidas diarias. Verdadero.

 "Para alimentarte bien es mejor comer muchas veces y poca cantidad", sentencia la Dra. Sánchez-Albornoz. En efecto, no tiene ningún sentido, y además, no es sano, saltarse el desayuno o la cena con el fin de adelgazar más rápido. Lo ideal es hacer cinco ingestas: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Este sistema, eligiendo alimentos adecuados, sanos y bajos en grasa, nos permite llegar a la mesa con menos hambre, evitando los atracones. Además, comer cada pocas horas favorece la digestión y, psicológicamente, nos ayuda a pensar menos en la comida.

9. El chocolate provoca acné. Depende.


El chocolate procede del cacao, un fruto rico en grasas, pero también en otros nutrientes beneficiosos para la salud. En dosis reducidas, es una fuente magnífica de energía, antioxidantes, flavonoides y minerales (hierro, fósforo, magnesio). Sin embargo, no deja de ser grasa. La cosa se complica al mezclarlo con leche, ya que se duplica su contenido en calorías al añadir grasas animales de la leche al producto.

Aunque no existen pruebas que relacionen el consumo de chocolate con la aparición del acné, la especialista asegura que "depende de la persona. El chocolate es tóxico para mucha gente y eso se nota en la piel. Muchas veces la respuesta del organismo a ese exceso de grasa es eliminarla por la piel, generando impurezas. Eso sí, no tiene nada que ver con el acné juvenil".

10. El zumo de limón o pomelo en ayunas es antigrasa. Falso con matices.

Muchos regímenes depurativos o dietas milagrosas fundamentan sus resultados en el supuesto poder antigrasa de los cítricos, especialmente del limón y del pomelo. No cabe duda de que estas frutas son muy beneficiosas para el organismo, especialmente por su alto contenido en vitamina C, un antioxidante natural que nos protege de las agresiones externas y retrasa el envejecimiento. Pero no está demostrado que su ingesta nos ayude a quemar grasas o a hacerlo más rápidamente.

frutas cítricas




                                  

 Desintoxicación para tu cuerpo en solo 3 días. 










DIA 1 Desayuno Te sin azúcar (se puede usar Splenda) 1 Plátano 1 Manzana con cáscara 5 Rebanadas de queso panela Colación Gelatina light Verdura con limón, sal y chile 1 Toronja Comida Sopa de Verduras 1 Manzana con cáscara Ensalada verde (aderezada con vinagreta) 1 pescado o pollo o atún sin grasa Colación Gelatina Light Cena Te sin azúcar 1 Manzana con cáscara Queso panela Ensalada verde 1 tostada DIA 2 Desayuno Te sin azúcar (Puede usar Splenda) 1 Manzana con cáscara 80 gramos de queso cottage 2 huevos al gusto Jugo de tomate Colación Gelatina Light (Puede usar Splenda) Verdura con limón, sal y chile Comida Sopa de verduras Ensalada Verde (aderezada con vinagreta) 1 Pescado o pollo o atún sin grasa Una taza de arroz o 1 tortilla o 1 tostada Colación Gelatina Light Cena Te sin azúcar (Puede usar Splenda) 1 Manzana con cáscara 5 Rebanadas de queso panela Rodajas de jitomate.

 DIA 3 Desayuno Te sin azúcar (puede usar Splenda) 1 Manzana con cáscara 1 Plátano 1 Yogurt natural light Jugo de tomate Colación Gelatina Light Verduras con limón, sal y chile Comida Sopa de verduras Ensalada Verde (aderezada con vinagreta) Carne de res sin grasa Colación Gelatina Light Cena Te sin azúcar (Puede usar Splenda) 1 Manzana con cáscara Una lata de atún en agua Ensalada Verde


Alimentos que te ayuden acelerar tu metabolismo















Una de las causas del sobrepeso es la lentitud del metabolismo, sin embargo hay ciertos alimentos a los que se les atribuye propiedades para acelerarlo, acá te decimos cuáles son:

Yogurt descremado: sus altos niveles de proteínas requieren mucha energía para ser procesados. Además, aporta cultivos probióticos que ayudan a regular el tracto digestivo.

Almendras: sus ácidos grasos esenciales ayudan a aumentar el metabolismo del cuerpo. La porción debe ser 5 o 6 almendras, ya que aportan muchas calorías.

Pomelo: Es rico en fibras, vitaminas y minerales. Disminuye los niveles de insulina en sangre, disminuyendo los niveles de acumulación de grasas.

Té verde: equilibra el sistema nervioso, haciendo quemar más calorías.

Café: la cafeína da impulso, se debe tomar 1 ó 2 tazas por día, sin excederse porque se vuelve nocivo para el organismo.

Jamón: es el más saludable dentro de los embutidos, es rico en proteínas y alto en sodio, por lo que se recomienda 2 o 3 fetas por día. Las proteínas son las encargadas entre otras cosas de construir el tejido muscular.

Manzanas: aporta vitaminas, minerales, carbohidratos, fructosa natural. Es un alimento saciante y aporta calorías negativas al organismo. Vale decir que el cuerpo gasta más calorías en la digestión, que las calorías que aportan las manzanas.

Las espinacas: ayudan a acelerar el metabolismo, además de aportar antioxidantes, magnesio, potasio, hierro y vitamina C.

Frijoles: son bajos en calorías y llenos de proteínas, aportan saciedad por más tiempo y aceleran el metabolismo.

Brócoli: aumenta el metabolismo de los nutrientes: calcio y vitamina C. El calcio actúa como un activador metabólico, mientras que la vitamina C ayuda al cuerpo a absorber más calcio.

Avena: debido a que el cuerpo necesita más tiempo para romper la fibra soluble de la avena, este alimento saludable reduce el nivel de insulina, acelerando el metabolismo.

Leche de soja: los productos derivados de la soja ayudan a acelerar el metabolismo, solo debe mantenerse alejado de los productos de soja que contengan azúcar.

Jalapeños o pimientos picantes: Hacen que el cuerpo acelere el metabolismo, por ende quema más calorías.

Curry: al igual que los jalapeños, acelera el metabolismo.

Canela: además de acelerar el metabolismo, disminuye el azúcar en sangre y reduce los niveles de colesterol malo.